Te duele la cabeza. Tienes millones de pensamientos dando vueltas por tu cabeza en la cual no puedes centrarte en uno solo. No encuentras soluciones a ninguno de tus problemas. Sabes que hay más gente en difícil situación y que puede que todos los problemas que tu tengas para otra persona sean insignificantes, una tonteria.
Otro problema, comeduras de olla que te montas tú sola.. Estás pensando en un problema y de tanto darle vueltas se te crea otro solo. Paranoyas es lo que son, pero paranoyas que te duelen y te destrozan por dentro. Paranoyas que hacen que una vez más, te vuelvas a debilitar y vuelvas a llorar...
Sin dejar de mirarte en el espejo, ves como una insignificante lágrima pasa por tu seca mejilla pero, que poco a poco, esa mejilla se va humedeciendo a causa de las lágrimas que te salen de los ojos. Ahora ya no es una, ahora son miles de lágrimas las que salen de tus ojos y, todas y cada una de ellas con un sentimiento diferente al cual van sonsacados de tu cuerpo para dejarse ver en la superficie de tu rostro, resbalandote por toda la cara hasta caer como una gota de lluvia hasta el suelo. Vuelve otra vez a la cama, no soportas verte así, cuantas veces has dicho "SIEMPRE SONRIENTE, SIEMPRE FELIZ, SIEMPRE HAY ALGUNA RAZÓN POR LA QUE SONREÍR Y NO VENIRTE A BAJO!" pero eres tan patosa que no puedes ni aplicarte tus propios consejos. Has caido en un sinvivir, has tocado fondo. Lo único que puedes hacer es levantarte y empezar de nuevo, luchar por lo que quieres y no volver a venirte a bajo. Eso es lo bueno de estar en el subsuelo, que ya no puedes bajar más, lo único que puedes hacer es levantarte y volver a escalar hasta llegar a la superficie, donde seguro, que está toda la gente que te apoya aunque tu en esos momentos, de tristeza y de sin vivir, no las ves a tu lado.




